28/09/2011: La educación como negocio y la historia al revés de la #discriminación

En el Twitter oficial del sistema @Transmilenio, se anunció que a partir de 2012 habrá un atarifa reducida para estudiantes universitarios egresados de colegios de estratos 1 y 2. Esta medida se asemeja a similares existentes en varias ciudades del mundo, en el cual los estudiantes gozan de múltiplos beneficios, no sólo en transporte urbano, sino en transporte por vía férrea y aérea, entretenimiento, comidas, etc. Medida similar  de forma pero muy diferente de fondo. Intentaré explicar la razón de mi pensamiento.

Desafortunadamente, Colombia es un país caracterizado por la desigualdad extrema entre sus habitantes. Tal es así que un relativamente alto número de multimillonarios colombianos aparecen en la lista de las personas más ricas del mundo, mientras que una avergonzante proporción de la población vive en condiciones de pobreza e indigencia. No quiero desconocer eso, y de hecho considero que es aberrante esa situación. Sin embargo, la misma ha creado mamertos, generalmente de izquierda, que han hecho creer al imaginario colectivo que los ricos son los culpables de la existencia de los pobres, cayendo en conceptos superflúos y faltos de realidad. Porque tristemente para ellos, muchos de quienes gozan de beneficios y posibilidades que desafortunadamente otros no pueden tener lograron ese nivel a punta de trabajo.

Entonces, aparecen medidas como la anunciada hoy por Transmilenio, que solo benefician a estratos 1 y 2. Insisto, es triste y, debo reconocer, me es un poco díficil de imaginar la vida de una persona en real condición de pobreza. He de decir que he sido afortunado en la vida al vivir bien y gozar de un relativamente buen nivel económico. Pero ojo, todo ha sido conseguido a punta de trabajo. Trabajo de mi familia y trabajo mío. A lo que voy es que nada ha sido regalado. Si, capaz las cosas para mí han sido más fáciles pero todo eso ha venido, insisto, gracias al trabajo, de mi familia y mio. Pero de cualquier manera, y siendo consciente de lo que he escrito anteriormente, creo que la medida anunciada por Transmilenio es terriblemente discriminatoria.

Claro, es la historia al revés. La discriminación, se supone, viene siempre de los que se ven como ‘poderosos’ hacia los que no lo son. Entonces, en Bogotá, por ejemplo, si uno dice ‘el sur’, inmediatamente se asume que es peyorativo. En cambio, si uno dice que vive en el norte, irremediablemente se hacen comentarios de tipo ‘claro, gomelo’ y se debe aguantar imitaciones con hablados de papa en la boca. Así, la persona que escucha ‘el sur’ (así uno sólo esté diciendo “hoy me tocó ir a hacer una vuelta bien en el sur”) se puede sentir ofendida, mientras que, se asume, al que se le burlan diciéndole ‘gomelo’ debe sentirse halagado. Obvio, pues lo primero es discriminación y lo segundo no, dice el imaginario colectivo. En Estados Unidos, repito, EN ESTADOS UNIDOS, generalmente son los afroamericanos los que más problemas tienen con los blancos, quienes no le dan mayor importancia a los de diferentes razas. Pero obvio, los afroamericanos siempre son los ‘pobrecitos’ y el racismo siempre se sobreentiende como de los blancos hacia los negros. Repito, estoy hablando a punta de percepción de lo que conocí en Estados Unidos. A lo que voy es que, en muchos casos, la discriminación es vista al contrario de como en realidad ocurre.

Es una historia al revés que se repite en el tema del Transmilenio. Porque me parece muy bien que se le den beneficios y ayudas a los estudiantes para transportarse, pero no deberían discriminarse por ninguna variable, mucho menos por estrato. Porque, así no lo crean, las personas de estratos altos también se tienen que jugar muchas veces una final para llegar a fin de mes. Las personas de estratos altos también tienen gastos. Las personas de estratos altos también trabajan y se esfuerzan. Y en últimas, a los estudiantes de estratos altos también les vendría bien tener descuentos en el transporte público urbano. Contrario a lo que muchos aparentemente piensan, en los estratos altos no llueve dinero ni existen árboles en los que no crecen manzanas sino billetes.

Entonces yo mismo me pregunto por qué existen este tipo de medidas, que más que beneficiar buscan diferenciar y poner barreras entre la gente. Y me autorespondo. Tenemos un pensamiento tercermundista respecto a la educación, que en parte explica cómo nos va como país. Si, esta medida refleja como la educación en Colombia es vista como un bien privado, que va a generar beneficios exclusivos a quienes puedan acceder a ella. Y no caemos en cuenta todos, que entre más educado esté el pueblo mejor le puede ir como sociedad. Que el beneficio de brindar un acceso más fácil y económico a la educación no debe ser individual sino social. Que una sociedad crecerá más rápido y de mejor forma si el pueblo está educado, ni importa si sólo son los de estratos altos o medios, o bajos. Todos. Pero no, en Colombia la educación es privada, y sólo va a facilitarle la vida al que la posea.

Entonces, dándole beneficios a los pobres va a hacer que ellos se sientan más cerca de vivir de major manera. De mejor manera, pero de forma individual. Insisto, creo que está buenísimo que se otorguen beneficios que incentiven y faciliten a los estudiantes universitarios asistir a clases, pero debe ser una beneficio para todos, pues al fin y al cabo que el pueblo esté mejor educado redunda en mejores condiciones para la sociedad como un todo. No sólo para los de estratos bajos, medios o altos.

 

 

 

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