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El ‘paseo millonario’ se institucionalizó en Bogotá

Ante la terrible pasividad de las autoridades, el paseo millonario se ha vuelto una costumbre bogotana, a la cual no queda más que rezar para no ser victima de ella.

No me alcanzo a imaginar la sensación de impotencia, miedo y rabia y que esta situación puede generar en las víctimas, además del trauma a futuro que este delito puede causar. Hurto calificado, secuestro express, amenazas de muerte, hasta violaciones…

De solo ver la imagen dramatizada de El Tiempo, me da como sustico (?)

Llama la atención que aún no se haya diseñado o implementado algún sistema que ayude a reducir el impacto de este delito, al menos en las altas horas de la noche, que es cuando más se presentan. Será que hay gente poderosa a la que no le interesa que se detenga este flagelo?

Por ejemplo, por qué no ubicar pequeños cubículos (como el que existe en Unicentro ó en el mismo aeropuerto Eldorado) en los lugares estratégicos (Parque de la 93, Zona T, Usaquén, 1ro de Mayo), en los cuales se puede tomar un taxi con tatotal seguridad? Por qué no se suben, una noche de Viernes ó Sábado, agentes encubiertos a taxis cogidos en la calle, para que tengan herramientas para detener y judicializar a estos hampones?

La situación se le facilita a los hampones estos además si se tiene en cuenta que después de las 11PM tienen el monopolio del transporte en la ciudad, y que en muy pocos casos se pueden atrapar y más díficil aún judicializar a los que cometen este delito. Más posibilidades de transporte (Transmilenio 24 horas, al menos Viernes y Sábado?) y leyes más fuertes, que otorguen castigos más severos (estamos hablando de rateros, secuestradores y asesinos, todo en 1!) pueden servir como remedio

No me cabe en la cabeza que las recomendaciones de la Policía sean simplemente llamar a los taxis (traten de conseguir que les contesten en las empresas un Sábado a las 3AM), revisar que la información de tabla de unidades coincida con las placas del taxi y la cara del taxiste (como si no fuera fácil cambiarla), o bajarse del taxi en caso de sospecha (explíquele a un taxista que decidió mejor no seguir en el carro para que lo dejen botado en cualquier calle de la ciudad a altas horas de la noche).

Por el momento, las soluciones más válidas, aunque con falencias, han sido creadas y puestas en funcionamiento por personas del común (recomendable el servicio de @denunciealtaxista). Exhorto a las entidades relevantes -Policia, Asobares, empresas de taxis- a actuar y brindar soluciones, en cambio de simples recomendaciones que resultan casi que imposibles de poner en práctica. Asumo, en mi buena e ¿inocente? fé, que ellos son los más interesados en desterrar este delito de la ciudad.

Transmilenio colapsado

Imposible se vuelve a veces tomar Transmilenio. Tomado de tarifapreferencialtransmilenio.blogspot.com

Reconozco que soy un ferviente admitrador y defensor de Transmilenio. Me parece un sistema eficiente, seguro y fácil de usar. Además, ecónomico en su construcción y operación, en comparación con otros sistemas de transporte masivo existentes alrededor del mundo.

Sin embargo, es inocultable que se superó de largo su capacidad instalada, lo que la ha llevado al colapso. Esta saturación es apenas obvia si se tiene en cuenta que en poco menos de 10 años, el sistema pasó de transportar algo más de 1 millón de pasajeros diarios a los alrededor de 1.700 mil que transporta actualmente, utilizando prácticamente la misma infraestructura (en los últimos 6 ó 7 años no se ha inaugurado ninguna nueva troncal).

Una democracia sin educación es payasada. Los políticos saben muy bien que es preferible tener a una población ignorante en distintos temas para poder influenciarlos y tomar sus decisiones que buscan beneficios propios de una forma más fácil. Es asi como los últimos alcaldes bogotanos, coincidencialmente cobijados dentro del Polo (a pesar que Petro, estratégicamente, cambió de bando al inicio de las elecciones pasadas) han prometido a la incauta población bogotana la construcción de un metro como solución a la problemática movilidad de la capital del país. Para lograrlo, Transmilenio y su otrora buen servicio se posicionaban como un inconveniente, por lo que la mejor solución fue dejarlo de lado, logrando que la gente se aburriera del servicio y pidiera nuevas alternativas de transporte. A eso, además, hay que sumarle los intereses de los grandes transportadores, financiadores de campañas políticas, y a los que, casualmente, nunca se les han organizado protestas ‘esporádicas’ en su contra.

Los planes originales del sistema implicaban que en este momento, Transmilenio debería estar operando por la Séptima, Décima, la Avenida Eldorado, la Boyacá, la Calle 19, la Calle 170 y la Avenida Primero de Mayo y para el periodo entre 2011 y 2018 se debían construir la Avenida 68, la ALO y la Calle 200. Eso significa que por ejemplo yo, que trabajo por el sector del Parque de la 93, debía tener como alternativas la Séptima, la Calle 100 y la Autopista Norte para llegar/salir a/de mi oficina.

Por el contrario, el sistema sólo ha llegado hasta su segunda fase, cubriendo a duras penas las troncales Caracas – Autopista Norte, Carrera 30, Avenida Suba, Calle 13 – Américas. Obvio, así el sistema cómo iba a colapsar? Obvio, así como la gente no iba a querer metro? Si a eso le sumamos una ineficiente administración del sistema, las condiciones están dadas…

Porque no es lógico que en horas pico los buses demoren más de 7 u 8 minutos (incluyendo las llamadas ‘rutas fáciles’, cuya promesa era de transitar máximo cada 2 ó 3 minutos). No es lógico que no se haya creado algún sistema que promueva la compra de más de un pasaje, evitando la congestión tipica al ingreso de las estaciones. No es lógico que se vean más buses ‘en tránsito’ en horas pico que en horas valle. No es lógico que se haya abandonado la campaña de cultura ciudadana que ayude a que la gente aprenda a usar este tipo de sistemas. Y claro, no es lógico que se haya dejado de lado el plan original de construcción de nuevas troncales del sistema. Con tantas cosas ilógicas, era lógico que el sistema colapsaría. Y lo bien que le viene eso a muchos…

Filas de ingreso a Transmilenio. Foto de El Espectador

Mientras tanto nuestro alcalde se va una semana a Francia (curiosamente sede de Alstrom, uno de los principales proveedores de sistemas férreos en el mundo), donde se le ilumina la mente y propone un sistema de tren ligero para la emblemática Carrea Séptima…

El toreo es tortura; no es ni arte, ni cultura

Es principio de año está marcado en Colombia, tristemente por la variedad de ferias locales que componen nuestro supuesto ‘folklore’. En ciudades como Cali, Manizales y la misma Bogotá inicia la temporada taurina, en la que se reúnen pelmazos que no entienden nada pero quieren salir en las revistas de farándula, y otros tantos que consideran la tauramaquia como una actividad artística y cultural.

Cuesta creer que un acto de barbarie en contra de los animales pueda ser considerado un arte. Y peor aún, como una expresión cultural. Si la tauromaquia es una muestra de cultura, entonces pensaré que los que estábamos equivocados éramos nosotros, que no entendíamos a los guerrilleros y sus continuos baños de sangre.

Tan cultos ellos…

Que prohiban los corridas de toros. O mejor, que las dividan en dos partes; en la segunda, paran a los toreros y a los amantes de este arte’ rodeados de un grupo de toros. Y que los toros hagan su arte…

La Calle 26, #simbólicamente

A pesar de estar evidentemente inconclusa, el próximo Viernes 30 de Diciembre será entregada la Calle 26 en Bogotá, vía que ha estado en el foco del huracán por los atrasos en su ejecución y la corrupción que ha rodeado su ejecución.

La fecha coincide con el último día de funciones de la alcaldeza encargada de Bogotá, Clara López, quien dará paso a Gustavo Petro, elegido en las elecciones realizadas algunos meses atrás. La alcadeza, quien fue designada para reemplazar a Samuel Moreno, encarcelado actualmente por sus escándalos de corrupción durante su nefasto mandato, ha aprovechado la ocasión para acumular un interesante caudal político, tanto a manera personal como a nivel partido.

Para un político, lo mejor que puede pasar es que su antecesor tenga una pésima imagen y haya realizado una muy mala gestión, pues en la ciudadanía queda la imagen de que el reemplazante es un salvador. Se me ocurre el círculo vicioso de la Argentina, donde siempre después de las crisis aparece un ‘caudillo’ que salva al país (Néstror Kichner) y otros que aprovechan las mijagas que deja ese supuesto caudillo (Cristina Fernández de Kichner). En este caso, tomar el poder permitió a López posicionarse como una excelente alcaldeza luego de la escandalosa salida de Samuel, lo que a su vez permitió que antes de lo esperado el Polo pudiera ‘limpiar’ su imagen ante la ciudadanía. Una encuesta realizada hace una semana por Gallup indica que la corta gestión de la actual alcaldeza tiene un 72% de aprobación entre los bogotanos.

Al beneficio de una situación de “peor no se puede estar”, se suma el ‘autobombo’ que la alcaldeza se está dando, como por ejemplo imprimiendo constantemente separatas que envía dentro de los diarios de mjayor circulación local en los cuales muestra avances de su gestión, como por ejemplo el anuncio de la construcción de la primera línea del metro, tema que tiene más de cuatro años de vigencia. La alcaldeza ha sabido recoger las mijagas que han quedado sobrando por ahí, lo que, como ya se vio, le permitió ampliar su capital político.

Ahora, a punto de irse de la alcaldía hará una entrega simbólica de la Calle 26, una de las avenidas más importantes y emblemáticas de Bogotá, a pesar que no está ni cerca de estar completa. En efecto, diarios como El Tiempo y Publimetro hicieron hincapié en la situación de la obra, mostrando los evidentes retrasos en sectores como el parque bicentenario, el deprimido del concejo, los parqueaderos para los buses de Transmilenio y la falta de conexión entre el portal del sistema masivo de transporte y el Aeropuerto ElDorado. Eso a la señora López no le importa, pues al fin y al cabo la memoria colectiva bogotana, casquivana como pocas, se quedará con que en tampoco tiempo “antes es mucho lo que hizo”.

Fue muy inteligente la alcaldeza, acumulando caudal político para ella y salvando a su Partido. No se me haría raro que en 4 años, cuando se esté terminando el periodo de gobierno de Petro, aparezca esta señora como una de las más firmes candidatas para hacerse al segundo cargo de mayor importancia del país, todo gracias a un mandato corto sustentado en la sensación de que ya nada podía estar peor.

 

Limosna obligatoria, y con prima navideña. Si no, ácido a la cara

El fin de semana pasado, un jóven de apenas 22 años fue atacado por un indigente, quien le arrojó ácido a su cara por no haberle dado una moneda. El jóven obviamente enfrenta secuelas físicas y psicológicas para toda su vida, mientras que el agresor en el mejor de los casos recibirá una condena de 18 meses.

Es indignante la situación ocurrida y en general la situación en la que le toca vivir al ciudadano normal. Ahora resulta que si no accedemos a dar una moneda, podemos ser atacados con ácido, apuñalados o asesinados. Bogotá se ha convertido en una guarida para este tipo de hampones, quienes literalmente deciden sobre la vida de los demás y sobre el funcionamiento de la ciudad a su antojo.

A mi juicio, en parte esta situación es generada por una política laxa de las últimas administraciones distritales con respecto a la ocupación del espacio público, lo que ha incrementado la presencia de vendedores ambulantes, indigentes y ladrones; pero principalmente, es generada por la falta de castigos ejemplarizantes, que fomentan este tipo de comportamientos fuera de la ley.

No entiendo qué aporte puede dar una persona que ataca con ácido a otra a la sociedad, ni el aporte de un ladrón o de un político corrupto. Peor aún, además de no sumar, restan y generan problemas a la comunidad. Por eso creo que se debe modificar la normativa penal en nuestro país, por una que realmente castigue a quienes, como este tipo de personas, generan problemas y hacen retroceder al colectivo.

Una persona como esta no debería estar en la calle, es un verdadero peligro para la sociedad. Para todos aquellos que trabajan honestamente, sin atentar contra los demás. Es inconcebible que un país con los indices de delincuencia y violencia como el nuestro imponga penas tan laxas, que en cambio de ser restrictivas y ejemplarizantes, incentivan el delito.

Un ladrón, antes de robar a alguien; o un indigente, antes de echarle ácido a quien no le dio una moneda, debería saber que posiblemente ese sea su último acto en libertad. O en la vida.

 

El mal servicio en @transmilenio y los nuevos ingresos por publicidad

Hace algún tiempo, en uno de mis primeros post en mi otro blog (casosdemarketinginternacional.wordpress.com, que además tengo bastante abandonado también), propuse que Transmilenio adaptara lo que han hecho diversos sistemas de transporte masivo alrededor del mundo, de servir como una plataforma publicitaria que le permitiera contar con una nueva fuente de ingresos.

En los últimos meses, he visto que en efecto Transmilenio está utilizando su infraestrucura, tanto buses como estaciones, como medio de publicidad masiva, siendo aprovechado por empresas como DirecTV, Colombiana, Comcel, Coca Cola, entre otras.

Hasta aquí todo está bien. Se cuenta con una nueva fuente de ingresos para el único sistema de transporte masivo organizado con el que cuenta la ciudad. Sin embargo, lo que uno esperaría es que estos nuevos ingresos económicos ayuden a apalancar la operación del sistema. Claro, se entiende que el mismo tiene varios inversionistas privados que utilizan la infraestructura pública, y que éstos quieren maximizar sus ingresos. Pero que no se olviden que son un servicio público, que además tiene el beneficio del monopolio del aprovechamiento exclusivo de los corredores viales donde operan.

Entonces uno no logra entender cómo es posible que el servicio del sistema vaya de mal en peor, con reducción en la frecuencia de los servicios, una gestión de rutas que no corresponde con los flujos de los usuarios y hasta recientes casos de inseguridad manifiesta presentada al interior de los buses. En mi opinión, estos nuevos ingresos que Transmilenio está obteniendo por servir de plataforma de publicidad para las grandes empresas nacionales debe servir para mejorar su funcionamiento y realmente lograr prestar un servicio público digno, seguro y confiable, como alguna vez fue.

En últimas, aplicar mejoras sobre su operación puede atraer a más usuarios, haciendo que el dinero que se destine a mejoras genere retornos a la inversión mejores en el largo plazo, creando una situación en donde ganen tanto los usuarios como los mismos operadores privados, y en consecuencia, las entidades públicas relacionadas.

05/09/2011: Accidente en #Transmilenio… Yupi (?), caigámosle todos!

En la mañana de hoy, alrededor de las 8 AM, ocurrió un choque de Transmilenios que involucró a tres articulados, dejando 86 heridos, de los cuales dos continúan en estado grave. Aparentemente, el accidente se debió a la imprudencia de la conductora del primer bus, quien frenó de forma brusca, dejando sin capacidad de reacción a los dos buses que la seguían.

Inmediatamente, varios personajes públicos, incluyendo periodistas pagos como Vladdo y candidados a la Alcaldía de Bogotá, aprovecharon la situación para atacar al sistema de transporte masivo, potencializando campañas que están constituidas sobre la idea del Metro, tal como sucedió hace cuatro años con el ahora destituido alcalde corrupto y hampón Samuel Moreno.

No nos digamos mentiras: Actualmente, Transmilenio apesta. Inseguridad en buses y estaciones, congestión, horrible planificación de rutas y horarios, incomodidad, entre otros, hacen que quienes utilizamos al sistema nos sintamos haciendo un sacrificio. Pero tampoco nos olvidemos que las dos últimas administraciones distritales, ámbas bajo el mandado del Polo Democrático Corrupto Alternativo han hecho todo lo posible para amigar a la gente con la idea del Metro, lo que, como no podía ser de otra manera, generó aún mayores recelos hacia Transmilenio.

Fue así como en los últimos años la calidad del servicio disminuyó, con una pésima planificación de rutas, disminución de la oferta de  buses en horas pico, aumento del valor de pasajes, entre otras situaciones. Claro, la idea de una ciudad enemistada con su sistema de transporte facilitaría la venta de humo con un sistema como el Metro, y además incentivaría al uso de los otros sistemas de transporte existentes, como los vetuscos buses y busetas que contaminan la ciudad. Y ya sabemos de donde viene la plata que financia las campañas del Polo. Ojo, no hay que desconocer tampoco escándalos que vienen de administraciones anteriores, como las lozas dañadas de la primera fase del sistema. Lozas que desde mi desconocimiento conjeturo como posibles causantes del accidente de hoy.

Pero no nos olvidemos que para ésta fecha el sistema no debería estar tan congestionado como está ahorita, por la simple razón que al momento de inaugurar el sistema se esperaba que Transmilenio operara en la mayoría de las vías importantes de Bogotá. Repasemos: A la fecha deberían estar funcionando o al menos en constucción troncales por la Carrera Séptima, Calle 170, Avenida Boyacá, Calle 19, Calle 200, ALO, Avenida 68, Avenida Ciudad de Cali, Calle 6, Avenida los Cerros. Ojo, todo lo digo en base a la siguiente gráfica tomada de este documento de la CEPAL (ni siquiera de un organismo nacional como para que no hayan dudas). Habría tal congestión e incomodidad en el sistema si se hubiera seguido el plan? Yo personalmente creo que no.

Además, y contrario a la idea que nos quieren vender, Transmilenio es la mejor solución para una ciudad que no puede darse el lujo de gastos innecesarios, y en la que bien se sabe cuántos tropiezos existen en nuestro país cuando se tratan de obras de gran tamaño. La siguiente gráfica, que aunque data de 2.003, nos puede dar una idea: Transmilenio para esa época (debe ser la misma situación ahora gracias al Polo) tenía la capacidad de movilizar 45.000 pasajeros / hora, solo superado por el metro de Bangkok, que podía movilizar 50.000 pasajeros / hora. La diferencia es que mientras que para construir el Metro de Bangkok se invirtieron 1.700 millones de dólares, Transmilenio requirió 213 millones… Huelgan las palabras.

Finalmente, hay quienes quieren hacer creer al común de la población que un Metro es lo máximo. Claro, qué porcentaje de los bogotanos han montado en metro (que no sea el de Medellín); y, peor aún, qué porcentaje ha montado en Metro en condición de residente de una ciudad y no de turista?. El metro también se llena, en el Metro hay vendedores ambulantes, el Metro también se demora… Es más, el Metro también es propenso al clima, en Nueva York, por ejemplo, ha pasado que el sistema no funcione por inundaciones causadas por una lluvia que en Bogotá sería apenas normal.

Entonces, la situación ocurrida hoy me deja bastante preocupado. Claro, me preocupa de forma inmediata la salud de los heridos y el esclarecimiento de las causas del accidente. Pero a más largo plazo me preocupa el efecto que la situación pueda traer frente a las elecciones que se avecinan. Personajes nefastos, que aunque nefastos son vivos, y empiezan a hacer de las suyas, pues saben que se pueden llevar una muy buena tajada de un contrato del valor que tendría el del Metro. Ojalá entonces el debate no se sesgue como suele ocurrir, y los medios de comunicación contribuyan brindando información verídica que acerque a los bogotanos a una realidad no distorsionada.

Yo, mientras tanto, espero que mejoren el servicio del Transmilenio antes que colapse del todo. Pero lo respaldo como medio de transporte para la ciudad de Bogotá.