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Atacaron el legítimo derecho a protestar

Así terminó la estación de la 45. Foto de Publimetro

Llama la atención como el sistema judicial colombiano no cuenta con herramientas para castigar ejemplarizantemente a los hampones que, como el Viernes pasado, descargan sus frustraciones en contra de la infraestructura pública, como la del sistema Transmilenio.

Este tipo de personas no aportan ni aportarán nada a la sociedad, y sus ataques, totalmente premeditados, deberían tener castigos ejemplarizantes que les haga entender que sus actos tendrán consecuencias. No es justo para la ciudad ver importentemente como destruyen estaciones y buses, que posteriormente deberán ser pagados de nuevo por todos nosotros. Llamativo también que varios de los atacantes eran estudiantes de colegio, quienes tiraban piedras y llenaban las estaciones de graffitis “de desparche”. Cuál será el hobbie de estas lacras en el futuro?

Foto de Rodrigo Durán de Publimetro

Pero algo que llama la atención es el efecto que este tipo de situaciones puede tener sobre el legítimo derecho de la sociedad de expresar su descontento, en este caso contra un sistema de transporte masivo que sirve a más de un millón de personas diariamente (asumiendo que buena parte de los usuarios hacen más de un viaje al día). En efecto, este tipo de situaciones lo que logran es que la opinión pública se oponga a cualquier tipo de manifestación, justa o no, contra cualquier servicio o situación en los que se sientan vulnerados.

La democracia otorga la posibilidad, legítima, de hacer manifestaciones y de mostrar descontento. Sin embargo, al empañar tales actos, como lo ocurrido el Viernes pasado, se está manteniendo el status quo de los gobernantes corruptos y sus intereses ocultos, haciendo que la sociedad pierda su oportunidad de expresarse. De seguro, en un futuro cualquier tipo de manifestación que tenga bases sustentadas será mal vista por la opinión pública, que tendrá fresco el recuerdo de situaciones como la mencionada y otras muchas anteriores.

Este tipo de situaciones sólo logran quitarle legitimidad a la propuesta ciudadana. Contrario a lo que se ha dicho, creo que todo lo que ocurrió termina al final beneficiando a, en este caso, Petro y a los intencionarmente ineptos administradores actuales del sistema. Cuando querramos protestar, en serio, ya no lo podremos hacer, porque de alguna manera, ya ‘quemamos’ nuestra oportunidad.

Y ojo, no creo que eso sea casualidad

PD: Video de la destrucción a la estación de Transmilenio de la Calle 45. Notar como atacan a un reportero gráfico, y las piedras que hubieran podido terminar impactando los buses trancados en la vía Norte – Sur de la Avenida Caracas. Tomado de Publimetro

Seguro se llevaron el dinero para financiar las mejoras a Transmilenio (?). Foto de @afroditabogota, vía Publimetro

Transmilenio colapsado

Imposible se vuelve a veces tomar Transmilenio. Tomado de tarifapreferencialtransmilenio.blogspot.com

Reconozco que soy un ferviente admitrador y defensor de Transmilenio. Me parece un sistema eficiente, seguro y fácil de usar. Además, ecónomico en su construcción y operación, en comparación con otros sistemas de transporte masivo existentes alrededor del mundo.

Sin embargo, es inocultable que se superó de largo su capacidad instalada, lo que la ha llevado al colapso. Esta saturación es apenas obvia si se tiene en cuenta que en poco menos de 10 años, el sistema pasó de transportar algo más de 1 millón de pasajeros diarios a los alrededor de 1.700 mil que transporta actualmente, utilizando prácticamente la misma infraestructura (en los últimos 6 ó 7 años no se ha inaugurado ninguna nueva troncal).

Una democracia sin educación es payasada. Los políticos saben muy bien que es preferible tener a una población ignorante en distintos temas para poder influenciarlos y tomar sus decisiones que buscan beneficios propios de una forma más fácil. Es asi como los últimos alcaldes bogotanos, coincidencialmente cobijados dentro del Polo (a pesar que Petro, estratégicamente, cambió de bando al inicio de las elecciones pasadas) han prometido a la incauta población bogotana la construcción de un metro como solución a la problemática movilidad de la capital del país. Para lograrlo, Transmilenio y su otrora buen servicio se posicionaban como un inconveniente, por lo que la mejor solución fue dejarlo de lado, logrando que la gente se aburriera del servicio y pidiera nuevas alternativas de transporte. A eso, además, hay que sumarle los intereses de los grandes transportadores, financiadores de campañas políticas, y a los que, casualmente, nunca se les han organizado protestas ‘esporádicas’ en su contra.

Los planes originales del sistema implicaban que en este momento, Transmilenio debería estar operando por la Séptima, Décima, la Avenida Eldorado, la Boyacá, la Calle 19, la Calle 170 y la Avenida Primero de Mayo y para el periodo entre 2011 y 2018 se debían construir la Avenida 68, la ALO y la Calle 200. Eso significa que por ejemplo yo, que trabajo por el sector del Parque de la 93, debía tener como alternativas la Séptima, la Calle 100 y la Autopista Norte para llegar/salir a/de mi oficina.

Por el contrario, el sistema sólo ha llegado hasta su segunda fase, cubriendo a duras penas las troncales Caracas – Autopista Norte, Carrera 30, Avenida Suba, Calle 13 – Américas. Obvio, así el sistema cómo iba a colapsar? Obvio, así como la gente no iba a querer metro? Si a eso le sumamos una ineficiente administración del sistema, las condiciones están dadas…

Porque no es lógico que en horas pico los buses demoren más de 7 u 8 minutos (incluyendo las llamadas ‘rutas fáciles’, cuya promesa era de transitar máximo cada 2 ó 3 minutos). No es lógico que no se haya creado algún sistema que promueva la compra de más de un pasaje, evitando la congestión tipica al ingreso de las estaciones. No es lógico que se vean más buses ‘en tránsito’ en horas pico que en horas valle. No es lógico que se haya abandonado la campaña de cultura ciudadana que ayude a que la gente aprenda a usar este tipo de sistemas. Y claro, no es lógico que se haya dejado de lado el plan original de construcción de nuevas troncales del sistema. Con tantas cosas ilógicas, era lógico que el sistema colapsaría. Y lo bien que le viene eso a muchos…

Filas de ingreso a Transmilenio. Foto de El Espectador

Mientras tanto nuestro alcalde se va una semana a Francia (curiosamente sede de Alstrom, uno de los principales proveedores de sistemas férreos en el mundo), donde se le ilumina la mente y propone un sistema de tren ligero para la emblemática Carrea Séptima…

El mal servicio en @transmilenio y los nuevos ingresos por publicidad

Hace algún tiempo, en uno de mis primeros post en mi otro blog (casosdemarketinginternacional.wordpress.com, que además tengo bastante abandonado también), propuse que Transmilenio adaptara lo que han hecho diversos sistemas de transporte masivo alrededor del mundo, de servir como una plataforma publicitaria que le permitiera contar con una nueva fuente de ingresos.

En los últimos meses, he visto que en efecto Transmilenio está utilizando su infraestrucura, tanto buses como estaciones, como medio de publicidad masiva, siendo aprovechado por empresas como DirecTV, Colombiana, Comcel, Coca Cola, entre otras.

Hasta aquí todo está bien. Se cuenta con una nueva fuente de ingresos para el único sistema de transporte masivo organizado con el que cuenta la ciudad. Sin embargo, lo que uno esperaría es que estos nuevos ingresos económicos ayuden a apalancar la operación del sistema. Claro, se entiende que el mismo tiene varios inversionistas privados que utilizan la infraestructura pública, y que éstos quieren maximizar sus ingresos. Pero que no se olviden que son un servicio público, que además tiene el beneficio del monopolio del aprovechamiento exclusivo de los corredores viales donde operan.

Entonces uno no logra entender cómo es posible que el servicio del sistema vaya de mal en peor, con reducción en la frecuencia de los servicios, una gestión de rutas que no corresponde con los flujos de los usuarios y hasta recientes casos de inseguridad manifiesta presentada al interior de los buses. En mi opinión, estos nuevos ingresos que Transmilenio está obteniendo por servir de plataforma de publicidad para las grandes empresas nacionales debe servir para mejorar su funcionamiento y realmente lograr prestar un servicio público digno, seguro y confiable, como alguna vez fue.

En últimas, aplicar mejoras sobre su operación puede atraer a más usuarios, haciendo que el dinero que se destine a mejoras genere retornos a la inversión mejores en el largo plazo, creando una situación en donde ganen tanto los usuarios como los mismos operadores privados, y en consecuencia, las entidades públicas relacionadas.

28/09/2011: La educación como negocio y la historia al revés de la #discriminación

En el Twitter oficial del sistema @Transmilenio, se anunció que a partir de 2012 habrá un atarifa reducida para estudiantes universitarios egresados de colegios de estratos 1 y 2. Esta medida se asemeja a similares existentes en varias ciudades del mundo, en el cual los estudiantes gozan de múltiplos beneficios, no sólo en transporte urbano, sino en transporte por vía férrea y aérea, entretenimiento, comidas, etc. Medida similar  de forma pero muy diferente de fondo. Intentaré explicar la razón de mi pensamiento.

Desafortunadamente, Colombia es un país caracterizado por la desigualdad extrema entre sus habitantes. Tal es así que un relativamente alto número de multimillonarios colombianos aparecen en la lista de las personas más ricas del mundo, mientras que una avergonzante proporción de la población vive en condiciones de pobreza e indigencia. No quiero desconocer eso, y de hecho considero que es aberrante esa situación. Sin embargo, la misma ha creado mamertos, generalmente de izquierda, que han hecho creer al imaginario colectivo que los ricos son los culpables de la existencia de los pobres, cayendo en conceptos superflúos y faltos de realidad. Porque tristemente para ellos, muchos de quienes gozan de beneficios y posibilidades que desafortunadamente otros no pueden tener lograron ese nivel a punta de trabajo.

Entonces, aparecen medidas como la anunciada hoy por Transmilenio, que solo benefician a estratos 1 y 2. Insisto, es triste y, debo reconocer, me es un poco díficil de imaginar la vida de una persona en real condición de pobreza. He de decir que he sido afortunado en la vida al vivir bien y gozar de un relativamente buen nivel económico. Pero ojo, todo ha sido conseguido a punta de trabajo. Trabajo de mi familia y trabajo mío. A lo que voy es que nada ha sido regalado. Si, capaz las cosas para mí han sido más fáciles pero todo eso ha venido, insisto, gracias al trabajo, de mi familia y mio. Pero de cualquier manera, y siendo consciente de lo que he escrito anteriormente, creo que la medida anunciada por Transmilenio es terriblemente discriminatoria.

Claro, es la historia al revés. La discriminación, se supone, viene siempre de los que se ven como ‘poderosos’ hacia los que no lo son. Entonces, en Bogotá, por ejemplo, si uno dice ‘el sur’, inmediatamente se asume que es peyorativo. En cambio, si uno dice que vive en el norte, irremediablemente se hacen comentarios de tipo ‘claro, gomelo’ y se debe aguantar imitaciones con hablados de papa en la boca. Así, la persona que escucha ‘el sur’ (así uno sólo esté diciendo “hoy me tocó ir a hacer una vuelta bien en el sur”) se puede sentir ofendida, mientras que, se asume, al que se le burlan diciéndole ‘gomelo’ debe sentirse halagado. Obvio, pues lo primero es discriminación y lo segundo no, dice el imaginario colectivo. En Estados Unidos, repito, EN ESTADOS UNIDOS, generalmente son los afroamericanos los que más problemas tienen con los blancos, quienes no le dan mayor importancia a los de diferentes razas. Pero obvio, los afroamericanos siempre son los ‘pobrecitos’ y el racismo siempre se sobreentiende como de los blancos hacia los negros. Repito, estoy hablando a punta de percepción de lo que conocí en Estados Unidos. A lo que voy es que, en muchos casos, la discriminación es vista al contrario de como en realidad ocurre.

Es una historia al revés que se repite en el tema del Transmilenio. Porque me parece muy bien que se le den beneficios y ayudas a los estudiantes para transportarse, pero no deberían discriminarse por ninguna variable, mucho menos por estrato. Porque, así no lo crean, las personas de estratos altos también se tienen que jugar muchas veces una final para llegar a fin de mes. Las personas de estratos altos también tienen gastos. Las personas de estratos altos también trabajan y se esfuerzan. Y en últimas, a los estudiantes de estratos altos también les vendría bien tener descuentos en el transporte público urbano. Contrario a lo que muchos aparentemente piensan, en los estratos altos no llueve dinero ni existen árboles en los que no crecen manzanas sino billetes.

Entonces yo mismo me pregunto por qué existen este tipo de medidas, que más que beneficiar buscan diferenciar y poner barreras entre la gente. Y me autorespondo. Tenemos un pensamiento tercermundista respecto a la educación, que en parte explica cómo nos va como país. Si, esta medida refleja como la educación en Colombia es vista como un bien privado, que va a generar beneficios exclusivos a quienes puedan acceder a ella. Y no caemos en cuenta todos, que entre más educado esté el pueblo mejor le puede ir como sociedad. Que el beneficio de brindar un acceso más fácil y económico a la educación no debe ser individual sino social. Que una sociedad crecerá más rápido y de mejor forma si el pueblo está educado, ni importa si sólo son los de estratos altos o medios, o bajos. Todos. Pero no, en Colombia la educación es privada, y sólo va a facilitarle la vida al que la posea.

Entonces, dándole beneficios a los pobres va a hacer que ellos se sientan más cerca de vivir de major manera. De mejor manera, pero de forma individual. Insisto, creo que está buenísimo que se otorguen beneficios que incentiven y faciliten a los estudiantes universitarios asistir a clases, pero debe ser una beneficio para todos, pues al fin y al cabo que el pueblo esté mejor educado redunda en mejores condiciones para la sociedad como un todo. No sólo para los de estratos bajos, medios o altos.

 

 

 

05/09/2011: Accidente en #Transmilenio… Yupi (?), caigámosle todos!

En la mañana de hoy, alrededor de las 8 AM, ocurrió un choque de Transmilenios que involucró a tres articulados, dejando 86 heridos, de los cuales dos continúan en estado grave. Aparentemente, el accidente se debió a la imprudencia de la conductora del primer bus, quien frenó de forma brusca, dejando sin capacidad de reacción a los dos buses que la seguían.

Inmediatamente, varios personajes públicos, incluyendo periodistas pagos como Vladdo y candidados a la Alcaldía de Bogotá, aprovecharon la situación para atacar al sistema de transporte masivo, potencializando campañas que están constituidas sobre la idea del Metro, tal como sucedió hace cuatro años con el ahora destituido alcalde corrupto y hampón Samuel Moreno.

No nos digamos mentiras: Actualmente, Transmilenio apesta. Inseguridad en buses y estaciones, congestión, horrible planificación de rutas y horarios, incomodidad, entre otros, hacen que quienes utilizamos al sistema nos sintamos haciendo un sacrificio. Pero tampoco nos olvidemos que las dos últimas administraciones distritales, ámbas bajo el mandado del Polo Democrático Corrupto Alternativo han hecho todo lo posible para amigar a la gente con la idea del Metro, lo que, como no podía ser de otra manera, generó aún mayores recelos hacia Transmilenio.

Fue así como en los últimos años la calidad del servicio disminuyó, con una pésima planificación de rutas, disminución de la oferta de  buses en horas pico, aumento del valor de pasajes, entre otras situaciones. Claro, la idea de una ciudad enemistada con su sistema de transporte facilitaría la venta de humo con un sistema como el Metro, y además incentivaría al uso de los otros sistemas de transporte existentes, como los vetuscos buses y busetas que contaminan la ciudad. Y ya sabemos de donde viene la plata que financia las campañas del Polo. Ojo, no hay que desconocer tampoco escándalos que vienen de administraciones anteriores, como las lozas dañadas de la primera fase del sistema. Lozas que desde mi desconocimiento conjeturo como posibles causantes del accidente de hoy.

Pero no nos olvidemos que para ésta fecha el sistema no debería estar tan congestionado como está ahorita, por la simple razón que al momento de inaugurar el sistema se esperaba que Transmilenio operara en la mayoría de las vías importantes de Bogotá. Repasemos: A la fecha deberían estar funcionando o al menos en constucción troncales por la Carrera Séptima, Calle 170, Avenida Boyacá, Calle 19, Calle 200, ALO, Avenida 68, Avenida Ciudad de Cali, Calle 6, Avenida los Cerros. Ojo, todo lo digo en base a la siguiente gráfica tomada de este documento de la CEPAL (ni siquiera de un organismo nacional como para que no hayan dudas). Habría tal congestión e incomodidad en el sistema si se hubiera seguido el plan? Yo personalmente creo que no.

Además, y contrario a la idea que nos quieren vender, Transmilenio es la mejor solución para una ciudad que no puede darse el lujo de gastos innecesarios, y en la que bien se sabe cuántos tropiezos existen en nuestro país cuando se tratan de obras de gran tamaño. La siguiente gráfica, que aunque data de 2.003, nos puede dar una idea: Transmilenio para esa época (debe ser la misma situación ahora gracias al Polo) tenía la capacidad de movilizar 45.000 pasajeros / hora, solo superado por el metro de Bangkok, que podía movilizar 50.000 pasajeros / hora. La diferencia es que mientras que para construir el Metro de Bangkok se invirtieron 1.700 millones de dólares, Transmilenio requirió 213 millones… Huelgan las palabras.

Finalmente, hay quienes quieren hacer creer al común de la población que un Metro es lo máximo. Claro, qué porcentaje de los bogotanos han montado en metro (que no sea el de Medellín); y, peor aún, qué porcentaje ha montado en Metro en condición de residente de una ciudad y no de turista?. El metro también se llena, en el Metro hay vendedores ambulantes, el Metro también se demora… Es más, el Metro también es propenso al clima, en Nueva York, por ejemplo, ha pasado que el sistema no funcione por inundaciones causadas por una lluvia que en Bogotá sería apenas normal.

Entonces, la situación ocurrida hoy me deja bastante preocupado. Claro, me preocupa de forma inmediata la salud de los heridos y el esclarecimiento de las causas del accidente. Pero a más largo plazo me preocupa el efecto que la situación pueda traer frente a las elecciones que se avecinan. Personajes nefastos, que aunque nefastos son vivos, y empiezan a hacer de las suyas, pues saben que se pueden llevar una muy buena tajada de un contrato del valor que tendría el del Metro. Ojalá entonces el debate no se sesgue como suele ocurrir, y los medios de comunicación contribuyan brindando información verídica que acerque a los bogotanos a una realidad no distorsionada.

Yo, mientras tanto, espero que mejoren el servicio del Transmilenio antes que colapse del todo. Pero lo respaldo como medio de transporte para la ciudad de Bogotá.